bkwsuinicioquienes somosdonde estamosenlacescontacto
   

Desarrollo
del ser

Raja Yoga

Actividades

Valores para
vivir

Artículos

Meditaciones

Cocina
Vegetariana

Videos

Noticias

Proyectos

English

 

brahma kumaris ~ Artículos ~  

 

 

 

¿Cómo liberarnos de las dependencias?

Por Valeriane Bernard

(Descargar)

Uno de los grandes retos es volver a sentir el derecho propio a la felicidad, a la paz y al éxito. Con las adicciones se construye una relación casi agresiva con el mundo que nos rodea porque sentimos que este mundo no nos da lo que necesitamos”.

La llave de poder reencontrar en nosotros la satisfacción está en volver a construir una relación real con esta parte nuestra que somos, con esta parte que puede conocer la alegría, la satisfacción, el bienestar”.

Debemos buscar una postura de independencia. Esto significa desarrollar una relación diferente con nosotros mismos y observar cuál es la forma real de darnos esta satisfacción que necesitamos”.

 

Hemos aprendido ser dependientes por haber perdido la capacidad de la satisfacción interior.

La satisfacción interior es uno de los más preciosos bienes que tenemos, sin embargo es un poco etéreo.

Debemos entender que nosotros podemos alcanzar y vivir la satisfacción interior y sentir esta capacidad pero esto es algo personal. Nadie puede forzar a nadie a sentirse satisfecho.

Un factor importante para liberarse de las dependencias es el tener ganas de vivir, ya que las adicciones y dependencias a menudo están ligadas a la pérdida de interés por la vida. Una de las razones por las cuales uno pierde fácilmente las ganas de vivir es la autoestima.

Cuando uno no se estima ni se respeta y hay pérdida de la esperanza en sí mismo, es muy difícil mantener una conciencia de su propio valor. Este valor no puede estar basado en la aprobación externa.

Estamos viviendo en una sociedad con muy pocos modelos de éxito real. Por eso, muchas veces buscamos falsos modelos de éxito, como los que proyectan las películas románticas de Hollywood, para olvidar los problemas y para sentirnos identificados con algo.

Hay muchos modelos en la publicidad que nos vende una felicidad y un éxito extremadamente barato.

Uno de los grandes retos es volver a sentir el derecho propio a la felicidad, a la paz y al éxito. Con las adicciones se construye una relación casi agresiva con el mundo que nos rodea porque sentimos que este mundo no nos da lo que necesitamos. Entonces cobramos esta carencia a la vida, a la sociedad, a los padres, a la pareja, etc.

Sentimos que tenemos el derecho a ser felices pero entendemos la felicidad de manera errada. Pensamos que es el otro el que debe hacernos feliz. Creemos que con una receta mágica vamos a ser felices.

Por eso, cambiamos de pareja, de carro, de familia, de celular, de trabajo sin lograr alcanzar la felicidad.

La llave de poder reencontrar en nosotros la satisfacción está en volver a construir una relación real con esta parte nuestra que somos, con esta parte que puede conocer la alegría, la satisfacción, el bienestar.

Felicidad y objetos de felicidad

Normalmente, estamos enjaulados en creencias e inconscientemente hemos confundido la felicidad con tener objetos de felicidad.

Por ejemplo, el tener un trabajo que nos satisface se convierte muchas veces en objeto de felicidad.

Hemos aprendido que los objetos de felicidad son la felicidad misma y esto se observa muy claramente en las relaciones de pareja.

Por ejemplo, cuando el otro nos da todo lo que queremos somos muy felices y dependemos de esa persona, pero cuando esto no sucede somos muy infelices y hacemos pagar al otro por ésto.

Esta felicidad es dependiente. Debemos aprender a reconocer internamente que esto no sirve. Sin embargo, nuestro corazón es un tanto ciego y sigue creyendo en estos patrones. Internamente también hay una voz que sabe que eso no es el camino, que esa no es la felicidad real.

En busca de la independencia

Debemos buscar una postura de independencia. Esto significa desarrollar una relación diferente con nosotros mismos, y observar cuál es la forma real de darnos esta satisfacción que necesitamos.

Debemos distinguir entre dos tipos de satisfacción: la condicionada y la incondicional. Uno debe entender que no posee nada ni a nadie. Debemos aprender a sentirnos satisfechos porque sí, porque dentro de nosotros está el potencial de conocer la tranquilidad, el amor propio, la paz, la felicidad y la satisfacción.

Es un derecho que no podemos reclamar a nadie. Ni nuestros padres o amigos tienen este derecho.

Dios o el Ser Supremo sí lo tiene, pero a menudo nos relacionamos con él de manera enfermiza, esperando que nos dé esto como por arte de magia. Es uno mismo el que debe hacer efectivo este derecho.

¿Cómo podemos disfrutar de este derecho? Aquí entra lo que se conoce como auto-conocimiento, ¿Dónde esta la paz, donde esta la satisfacción? Es dentro de nosotros donde hay un espacio con estos dones.

Sin embargo, muchas veces somos como un paisaje donde existe gran capacidad de sufrimiento y al preguntarnos ¿qué nos hace felices? pensamos en nuestra pareja o familia y nos ponemos en una posición de dependencia.

Hemos aprendido a depender y por ello es que debemos aprender la independencia y enseñar a nuestros corazones acerca de su propia energía y poder.

El poder propio

Tenemos poder propio, tenemos energía propia, tenemos derechos y capacidades propias, pero no conocemos esta parte nuestra.

Entonces nos hacemos amantes de aquello que despierta esto en nosotros: una persona, la luna llena, un paisaje, etc.

Aunque estos elementos son bellos, son también temporales y no podemos depender de ellos.

Hay muchas dependencias que ni siquiera reconocemos en nosotros pero las que si vemos las queremos evitar o eliminar a la fuerza y esta no es la manera correcta.

Tenemos que aprender a darnos lo que nos va a fortalecer de verdad. No hay que matar a la dependencia porque se termina encontrando o fabricando otra.

El problema no es el objeto de dependencia “per se” sino nuestro comportamiento dependiente y como parte de la solución debemos tratar de fortalecer las partes más débiles de nosotros.

Debemos aprender a reconocer las necesidades de nuestro “yo” interno, sea esto paz, bienestar o amor.

Para saber esto, se debe explorar internamente. Hay que poder reemplazar nuestro funcionamiento dependiente y no reemplazar un objeto de dependencia por otro que es lo que a menudo sucede.

De esta forma, si logramos reconocer lo que necesitamos y podemos dárnoslo, cambiaremos patrones negativos.

Todos tenemos patrones que nos gobiernan. Cambiar esos patrones de adicción significa darse de una manera sana lo que uno necesita.

Hemos aprendido a necesitar de las personas, del respeto de los demás, de la alabanza, de cosas, del éxito.

Ahora debemos aprender a darnos lo que necesitamos y realmente buscamos detrás de personas y cosas porque, internamente, tenemos riquezas profundas.

Belleza interior

Si pudiéramos ver cuán hermosos somos en el ámbito interno nos enamoraríamos de nosotros mismos. Hay una gran belleza en nosotros y no la podemos ver. Esto es un gran reto. Mirar en el espejo y ver qué es lo que tenemos, lo que buscamos, lo que sentimos.

Esto no es una receta mágica porque los patrones de adicción han sido parte de nuestra vida por miles de años y no van a desaparecer de un día para otro. El progreso es diario y puede tomar tiempo.

Uno debe querer no ser adicto, ni dependiente porque internamente uno sigue buscando lo mismo detrás de espejismos. Detrás de cada adición hay toda una película o historia, toda una serie de justificaciones y hay que cambiar esto.

Debemos de ser héroes transformadores y no actores justificadores. En la medida en que yo me libero de mis propios patrones adictivos y negativos puedo contribuir sin contaminar a los demás. Pero ésta es una tarea personal.

No podemos simplemente pedir a Dios que haga el cambio. No es que él no quiera, sino que si nosotros mismos no lo hacemos es porque no lo queremos.

Dios nos respeta y nos ha dado el derecho de escoger. Hay que querer cambiar. Hay que alimentar nuestro propio deseo de ser felices, de estar satisfechos, de ser independientes. Cada paso tiene importancia y no hay que perder la esperanza por imposible que parezca. Para ir a Roma hay kilómetros y cada kilómetro que caminamos es uno ganado. Es un proceso, una distancia. Uno no se sana de repente o de milagro, tenemos que elegir querer estar sanos. Debemos elegir frente a cada problema la actitud positiva a tomar.

Aprender a no sufrir

Debemos aportar sabiduría a nuestro corazón, educarlo a no sufrir. Lo que hace daño no es positivo. Hay muchos mecanismos que hacen que uno caiga de nuevo. Mecanismos como el sentirse víctima, el enojarse, etc. Muchas veces, acumulamos razones para estar mal para poder caer en patrones adictivos con justificación.

Debemos fijarnos cuando empezamos a coleccionar experiencias negativas y detener este proceso destructivo. Es un camino donde uno debe observarse, acercarse a su manera de actuar y pensar para poder cambiarlo.

Estamos tan acostumbrados a pensar y actuar de cierta manera, que creemos que así somos.

Hay una anécdota según la cual Dios tenía mucho espacio en el paraíso y le dijo a Pedro que bajara a la tierra a traer humanos para que fueran felices.

Pedro bajó y se encontró con una anciana muy cansada y le propuso ir al cielo con él, pero ella se negó diciéndole que tenía un nieto que pronto nacería.

Pedro se extrañó ante esta respuesta y encontró en una biblioteca a un estudiante que lucía muy pálido y cansado de estudiar. Lo invitó también al paraíso donde no tendría que preocuparse por exámenes y donde tendría salud. Sin embargo, el estudiante le respondió que no tenía tiempo y le pidió que lo dejara tranquilo para seguir estudiando. Pedro se extrañó y continuó la búsqueda. Encontró un hospital y pensó que ése era el lugar perfecto para encontrar a alguien dispuesto a seguirle al paraíso. Encontró un hombre muy enfermo con su cuerpo cubierto de tubos y le invitó a irse con él a un lugar sin dolor, lleno de felicidad y paz. Pero el hombre alegó que no podía ir pues no había escrito su testamento todavía.

Pedro se sintió muy compungido y subió al cielo para decirle finalmente a Dios que nadie quería ir a paraíso.

Esto nos demuestra que tenemos miedo a cambiar aún si este cambio es positivo. A veces preferimos un miedo conocido a una felicidad desconocida. Por eso es que tenemos que aprender qué significa la felicidad.

Muchas veces el problema es que no sabemos qué hacer con nuestra vida y pasamos el tiempo corriendo detrás de cosas sin saber qué buscamos o queremos.

No sabemos qué hacer con nuestra energía. Hemos olvidado los ingredientes valiosos de la vida y sólo nosotros lo podemos redescubrir.

Esto es un proceso personal y de descubrimiento interior, pero debemos de tener cuidado de no buscar una felicidad condicionada por nada o nadie, sino una felicidad que sea accesible por mí siempre.

Plenitud y el desapego

Hay una parte de nosotros a la cual no le gusta ser tan dependiente y tacaña y quisiera ser generosa.

Es importante reconocer en nosotros esta capacidad de poder acceder libre y gratuitamente nuestra plenitud. Para esto debemos cambiar nuestros patrones pues, como seres humanos, somos muchas veces adictos a la acción, a la felicidad, pero debemos aprender a construirla de manera positiva y sana.

¿Cómo establecer límites para que las cosas que nos gustan no lleguen a ser dependencias?

En la medida en que las cosas que nos gustan son necesarias representan un peligro potencial ya que cambian y desaparecen por su propia naturaleza.

En la Universidad Espiritual Brahma Kumaris nosotros practicamos algo llamado el desapego, que implica sentirse bien con o sin algo o alguien.

La manera en que uno utiliza su energía es muy importante debido al retorno que se tiene. Debemos entender que la forma en que utilizamos nuestra energía no es gratuita. No somos islas independientes somos un mundo.

Este mundo no está integrado sólo por las piedras, personas y cosas, sino también por la energía que estamos creando con nuestras actitudes, maneras de ser y pensamientos. Esto depende de la meta de cada persona. Si uno quiere ser una persona que ayuda a los demás, una persona que desea restablecer una energía positiva en el mundo debe cuidarse más en nuestras actitudes.

Nuestro mundo no nos ha dado muchos modelos de felicidad. Los padres, por ejemplo, no son el mejor modelo a seguir en la mayoría de los casos. Nuestra sociedad no nos ha dado tampoco modelos. Es interesante observar que, aunque uno no observe muchas parejas felices, la mayoría de las personas andan en busca de una pareja.

Esto sucede porque esa idea es asociada con el secreto de la felicidad. Y lo mismo sucede con muchas otras cosas.

Intentar transmitir ganas de vivir es un elemento muy importante en la lucha contra las adicciones. Para ello hacer discursos no es lo aconsejable.

Si la persona quiere ser libre y feliz, ya lo buscará y se esforzara por su propia cuenta. Uno de los grandes problemas de las adicciones es que el adicto no tiene ganas de vivir y por eso ocupa su tiempo con algo que le permita olvidar, algo por lo general dañino.

Liberarse de las dependencias

Debemos aprender a liberarnos de las dependencias emocionales negativas. Sanar esto es nuestra labor personal. Es importante reconocer lo que nos daña y lo que es sano en nuestro comportamiento emocional.

Si aprendemos lo sano, podremos elegir lo que nos beneficia. Los sentimientos no son malos. Los sentimientos negativos son dañinos pero los sentimientos positivos como el amor, la paz, la felicidad son sanos y necesarios.

Eso es algo que uno encuentra en su interior y por eso es que la meditación es una buena forma de hacer esto ya que mediante ésta uno dirige la atención hacia su interior y descubre todo.

subir

(Descargar)

<<Volver

 
   
 

teléfono / fax  +506 2234 0971  |  información
© Copyright vozdepaz.net All rights reserved. 2010