El arte de ser exitoso

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El éxito tiene relación con la forma en que pensamos, la forma en que enfocamos el propósito de nuestras vidas y cómo apreciamos lo que tenemos, lo que somos y lo que queremos lograr. Es importante tener éxito y sentirse exitoso, porque cuando uno tiene éxito nada le hace falta.

Analizando el sentido de la palabra “exitoso” vemos que si uno no se la apropia, el éxito llega a ser mediocre, prefabricado: el carro último modelo, la novia más bonita, la casa más hermosa, etc. Pero ¿será que ese es el éxito que nuestro corazón realmente anhela?

Es importante analizar qué es lo que uno llama éxito, saber qué es lo que uno quiere. En el ser existe un gran espacio muy importante: lo afectivo, el espacio de las relaciones. Sin embargo el éxito que nos vende la publicidad con respecto a este nivel es muy superficial: la meta es que todas las personas caigan a tus pies.

El éxito llega a ser un deseo profundo en el ser, pero a veces está mal ubicado, y se manifiesta en cosas como por ejemplo el querer vivir la vida de otra persona. Lo que ocurre es que todos nos encontramos en el proceso de entender qué es lo que queremos para luego poder lograrlo. Así hemos identificado muchas imágenes externas con ser exitosos y queremos atraparlas desde afuera, apropiárnoslas, pero por lo general, esto lo hace a uno sentirse mal.

Uno tiene que conocerse a sí mismo para realmente ser exitoso. Por ejemplo, cuando éramos jóvenes y admirábamos a un cantante, prácticamente habíamos hecho la vida de esta persona como una película, y uno tenia el sueño de hacer las mismas cosas que esa persona, había el deseo de seguir los pasos de ella.

De la misma forma, a veces tenemos una idea que nos pareció admirable, nos ponemos imágenes idealistas de qué es lo que queremos ser, le desarrollamos un gusto, y a veces ni tenemos la capacidad o el cuerpo para serlo. Por ejemplo, a ciertas edades los niños quieren ser chóferes de bus. Por suerte a veces cambiamos de idea, porque de otra manera el mundo estaría lleno de chóferes, actrices, etc. Es bueno que existan, pero con unos pocos está bien, sino ¿quién se montaría en el bus?

Es importante entender bien lo necesario que es tener autenticidad y empeño para poder y saber escuchar nuestra voz interior, esta voz le dice a uno qué es lo que quiere y siente, qué es lo que le dice que desempeñaría mejor y en cuales aspectos podría uno ser exitoso. Porque a menudo uno se hace una idea de que es algo pero en lo profundo no corresponde muchas veces con lo que uno creía, es una cuestión de interés y de madurez que permite descubrir lo de uno la cual no tiene que ver siempre con la edad, hay gente madura y muy joven y lo contrario. Una gran parte del éxito es escucharnos a nosotros mismos, saber percibir los deseos profundos de auto-realización.

Hay otra parte que me parece esencial en el tema del éxito, es la relación que tenemos con nosotros mismos. Una persona que se considera exitosa por lo general es de naturaleza positiva. Las personas que siempre están insatisfechas, de hecho, nunca se van a sentir exitosos.

Se puede llegar al puesto más alto de la empresa, se puede llegar a tener de pareja a la persona más bonita, tener los mejores hijos, en fin… pero valorar es lo más importante. Hay gente que casi no tiene nada pero como lo valoran se sienten exitosos, o a lo mejor no se deba utilizar la palabra exitoso, pues no sería necesariamente la forma en que ellos están relacionándose con esta parte de sí mismos. Pero es importante este aspecto, porque a veces queremos ser exitosos, sin embargo hay otra parte de nosotros que como no es capaz de apreciar el éxito siempre va a anhelar algo que nunca va a tener, es una tendencia.

Es muy importante entonces observarse internamente y aprender a reconocer la actitud hacia el éxito, poder sentir cómo es que yo voy a cumplir con mi responsabilidad hacia mí mismo.

Otro aspecto fundamental cuando estamos hablando de éxito, la forma en que el ser es capaz de medir los parámetros de lo que es realmente el éxito. Por ejemplo, en términos de las relaciones: ¿qué sería una relación exitosa?. Conmigo mismo: ¿qué sería de mi vida si yo me sintiera exitosa, sabiendo realmente lo que quiero?. Porque la gente que no está satisfecha, que se consideran fracasados, se manejan menospreciando lo que tienen, lo que han hecho, a toda la gente que les rodea, lo opuesto totalmente al éxito. Es la actitud que tenemos.

El éxito tiene mucho que ver con la capacidad de vivir, es decir, si yo soy una persona que me considero exitosa en algunas cosas es también porque permito que éstas se hagan. Por ejemplo, hay ciertas potencialidades que no sabemos utilizar, no es que no las tengamos, es que no las sabemos potencializar.

Entonces, el primer paso es ser positivo con uno mismo, el segundo es tener confianza. Ya sea confianza en la vida, en las circunstancias, en la gente, en el hecho de que sí lo podemos hacer; esto permite que uno sepa cómo fluir con las cosas.

Por lo general, uno desea que los demás hagan lo que uno quiere, porque muy a menudo las personas se consideran exitosas cuando tienen poder sobre los demás, mientras que la realidad es que si una persona hace lo que yo quiero esto no tiene mucho que ver con el éxito.

Pero en mis criterios si soy capaz de fijarme que yo sé desear lo mejor para esta persona y que tengo la suficiente claridad para querer algo que es bueno para ella y que ella también se fija que es bueno para sí misma, esto es el verdadero éxito en las relaciones, saber cómo compartir y qué compartir.

Si el ser internamente quiere poseer algo o controlar algo, está impidiendo que esta cosa se transforme. Saber fluir es como cuando uno no sabe nadar, jamás se atrevería a atravesar treinta kilómetros, porque uno cree que el agua es un lugar peligroso, pero la persona que piensa que lo puede hacer tiene confianza en su cuerpo, sabe que es más liviano que el agua y que está arriba de ésta. Es normal ser exitoso en estos términos, es normal fluir, permitir que el cuerpo esté pasando por las olas.

Todos tenemos miedo a no saber controlar nuestras vidas, pensamos que la vida es algo extraordinario que no podemos manejar, que está llena de enemigos. Constantemente estamos multiplicando peligros, como una persona que no sabe nadar y que está aterrorizada por el agua, no sabe que el agua es más densa que ella y que no se puede hundir, pero hasta que no lo pruebe no será así.

En términos de éxito los peores bloqueos están en la mente: “Yo no puedo estar tranquilo, yo no puedo ser bueno”. Por supuesto todos tenemos estos bloqueos y traumas que hemos ido almacenando, y por ello la relación interna consigo mismos está llena de pensamientos de impotencia. Si piensa que no puede, ¡no puede!. El éxito es así: Si yo lo creo o no lo creo, eso hace toda la diferencia. Pero creer no es suficiente, tiene que basarse en algo, porque la fe ciega no es suficiente, es importante también el conocimiento. Y aquí llegamos a otro aspecto del éxito que es : conocer.

Yo puedo tener éxito en el dibujo si he aprendido a dibujar, si sé cómo utilizar esta mano para dibujar. Mucho del conocimiento que la vida nos va enseñando es necesario pero no es el conocimiento real para ser exitoso, es un conocimiento que nos permite almacenar cierta cantidad de información. Pero información no significa conocimiento, hay una gran diferencia entre conocer desde adentro el potencial propio, mis capacidades y conocer las reglas matemáticas, a pesar de que sí son muy útiles. No se trata en decir “yo ya sé que no puedo, yo me conozco”, no es este tipo de conocimiento. Muy a menudo cuando la gente habla de conocerse se refieren a sus límites, pero al contrario, se trata de conocernos más allá de nuestros límites.

Conocer esta parte es en mucho nuestra práctica, a través del silencio, donde uno se va acercando voluntariamente hacia su propio potencial y lo va experimentando, y de esta forma lo conoce y así lo puede utilizar.

Las personas exitosas son personas que por lo general tienen muchas cualidades internas, aparte de la apariencia física y el dinero que muestran en la publicidad. Son estas cualidades y esta calidad que hacen al ser exitoso.

Si uno quiere ser exitoso el mejor pasatiempo que puede tener es almacenar cualidades, desarrollarlas y sentirlas, porque no es que si yo no las siento ya no las tengo. Es un hecho que las cualidades existen, sino no tendría entonces yo la menor curiosidad hacia ello. Claro, hay algunas que son casi opuestas a uno, pero definitivamente una cualidad positiva atrae a otra. Por ejemplo, para ser exitoso uno necesita ser paciente y perseverante.

Es muy importante fijarse qué tipo de éxito quiero tener, y ver cuáles son las cualidades que necesito desarrollar. Es muy personal para cada uno, pero no hay misterio, es decir, si uno posee las cualidades internas y si las sabe disfrutar y desempeñar se va a sentir exitoso, y esto también es contagioso: si yo me siento exitoso la gente me siente exitosa y me tiene confianza. Si yo me siento fracasada ¿quién me va a tener confianza, quién se va a arriesgar conmigo? Es muy importante mentalmente ver cuál es nuestra actitud y creencia hacia nosotros mismos.

La capacidad mental interna de encontrar lo que uno quiere es otra cosa muy necesaria y está muy relacionada con el éxito. Saber disfrutar del estar alerta, entendiendo que el éxito es una capacidad que se percibe, que se siente y que se vive con conciencia. La gente que es apática no es exitosa, de la misma forma mentalmente nosotros tenemos esta actitud, somos bastante apáticos, es decir que no somos amos de nuestra mente. Si pasó algo decimos: “¡ah, pasó!” Pero no somos por lo general aquellos que desean producir experiencias.

Una cosa que me da placer, es considerar a mi propia mente como un laboratorio, en el cual yo puedo producir lo que quiero, puedo producir felicidad, dicha, tranquilidad, disfrutar de la vida, de Dios, reflexionar sobre algo muy profundo, pensar en el futuro, en el Cielo, en la reencarnación, etc. Y nada más jugar con la mente, como un niño juega una hora con su bola porque lo disfruta.

Pero uno necesita estar alerta para que haya este sentimiento de gozo, esta impresión de que la vida es algo bonito y que tengo la suerte de estar viviendo. ¿Cuántas personas tiene este orgullo? No el orgullo de que “yo soy más que los demás”, porque esto es un orgullo falso y agresivo. Sino el orgullo de “¡qué suerte que tengo!, que puedo pensar, vivir, lograr entender cosas en esta vida, de tener este montón de cualidades con las cuales puedo jugar”. Esto es para mí un estado de despertar, y es uno quien lo tiene que mantener vivo, como un fuego al que hay que echar leña. Si ustedes hacen un fuego con sólo fósforos, ¿cuánto va a durar este fuego, qué va a alumbrar? ¡Apenas un rincón! Tenemos que echar leña a esta impresión interna de ser valiosos, exitosos, una autoestima activa, y no una estima sólo porque me lo dijo la psicóloga.

Es importante saber cuáles son las cosas que hacen que yo me sienta digno, pero esto solo yo lo puedo llevar acabo, y para esto uno ya no tiene que ser apático, se debe prestar atención, porque hay una máquina de la costumbre de ser pasivos frente a la vida y frente a nuestra propia mente. Ni siquiera Dios es un ser irrespetuoso que entra en la cabeza de cada uno y cambia su forma de ser, nadie puede hacer eso, sólo uno mismo.

Es esencial que tomemos la propia vida en nuestras manos, porque sino es como un caballo que anda con las riendas sueltas. Frecuentemente tenemos la actitud de comparar y admirar a los demás, de menospreciarnos y sentirnos mal, en vez de apreciar la potencialidad que tenemos.

Es importante ver cuáles son las cualidades que yo tengo que desarrollar para esto porque el éxito es un derecho de nacimiento. La victimización es una actitud que va totalmente en contra de esto, una víctima es un fracaso por naturaleza. Entonces es interesante ver a qué me identifico, cómo estoy viéndome a mí misma, y luego analizar realmente con profundidad lo que significa esto. Un ejemplo de algo que nos ha pasado muchas veces en nuestras vida es que creíamos que tener éxito era lograr tener aquel novio, y luego después de las consecuencias que vienen, nos volvemos a preguntar: ¿era realmente esto lo que quería? Y muy a menudo nos involucramos así en un éxito que no es el que queremos y una vez que uno está atado a el uno se arrepiente.

No debo olvidarme de que es lo que quiero hacer, de que sí lo puedo hacer, especialmente si estamos hablando del éxito en lo espiritual, porque es muy fácil soñar, y es bonito, pero es importante también caminar hacia ello, lograr vivirlo, por lo que es esencial la honestidad interna.

A veces queremos cosas porque hay que querer algo, y si uno no está en un contacto muy profundo con uno, hay cierta desesperación por rápidamente querer algo y así nos mantenemos ocupados. Son juegos, por eso es importante replantearse qué es lo que quiero hacer con mi vida. Puedo cambiar de profesión a cada rato para no aburrirme, pero ¿qué es lo que me haría no aburrirme, qué lograría llenar mi vida? Siento que mientras más esta parte de uno llega a ser llena, más lo que yo hago lo puedo hacer con gusto, y lo puedo seguir haciendo, porque ese no es el problema, el verdadero problema es cómo lo hago.

Estamos muy apegados a nuestra naturaleza de fracasados, a pesar de que no nos gusta y no le hacemos gran publicidad, pero a la hora de cambiar estamos muy aferrados a nuestros malos hábitos: “es que yo soy así, yo pienso así”, etc. Deberíamos por lo tanto descubrir nuestra capacidad de existo, vivirla de tal manera que cuando pensemos “soy así” se refiera a esta naturaleza exitosa.

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