Liberarse de la influencia de seguir y pensar en los demás para elevar el estado interior

por Claudia Lizana Moreno

Todos en el mundo disfrutan de crear nuevas metas o sueños. En algún momento de la vida uno reflexiona a cerca de cuál sería ese estado deseado que le encantaría experimentar; un estado de bienestar y plenitud. Sin embargo, durante el cumplimiento de la rutina diaria, muy fácilmente uno se distrae y se olvida , haciendo que su estado interior fluctúe y se vea afectado. Esto lamentablemente, nos sucede muy a menudo.

A pesar de que cada uno desea hacer su mejor esfuerzo en la vida, no siempre se logran los resultados deseados. Lo que sucede es que incluso al hacer los esfuerzos, se copian muchas cosas de los demás, se trata de imitar. Las mentes deambulan de aquí para allá y así no son capaces de experimentar progreso.

Mucho del tiempo para llevar a cabo los propios esfuerzos personales para mejorar se desperdicia. Nadie quiere que esto le suceda, todos quisieran usar el tiempo de forma valiosa. Sin embargo, a veces entre medio de los quehaceres diarios, por media hora, a veces de a 5 hasta 15 minutos el tiempo se gasta con distractores que aparentan ser inofensivos. Luego, al ver el reloj se sienten culpables de haber invertido tanto tiempo en distraerse. Sin darse cuenta, poco a poco nos vamos haciendo inestables emocionalmente, al dejar de prestar atención a lo que se piensa y se siente. Así las emociones quedan a merced de lo que sea que suceda allá afuera y que capture nuestra atención.

Hay tres razones principales:

  1. Seguir los dictados de los demás
  2. Pensar acerca de los demás
  3. Ver todo lo que hacen los demás.

Seguir los dictados de otros

Algunas de las consecuencias de seguir los dictados de otros no son tan evidentes. Mientras avanzamos en nuestros esfuerzos mezclamos las opiniones de otras personas con nuestra propia forma de pensar. Por ejemplo, si alguien dice algo que me pareció interesante, uno piensa que esa persona es muy buena, un ser muy avanzado. Incluso se desarrolla fe en esa persona y cuando ésta relate cualquier otra cosa, uno lo creerá sin mucho cuestionamiento.

Por lo tanto, al escuchar las noticias y opiniones de otros, es bueno hacerlo con la actitud de verificar si es algo verdadero, o si uno puede ayudar, o qué se podría aprender. No sólo como un acto de curiosidad y de recibir información inecesaria en la mente.

Aunque las noticias que se cuenten sean honestas y verdaderas, ¿qué pasa con todo eso en mi interior? Lo que sea con lo que no se tiene conexión se vuelve desperdicio. Si son sólo noticias interesantes y no hago nada sobre ello, si se escucha sólo por escuchar, esas noticias entrarían en los intelectos, distrayéndonos de los esfuerzos por cumplir y disfrutar de los propios sueños; finalmente el tiempo estaría siendo gastado.

Por otra parte, si alguien lo busca a uno para compartir chismes acerca de otras personas, y uno disfruta de la conversación, tal véz porque era algo nuevo, entonces ¿dónde irá esa persona la siguiente vez que quiera contar algo? Regresaría a donde había sido escuchada previamente. De esta forma, poco a poco, uno se habría convertido en el basurero donde los otros pueden poner todo lo que quieran.

Si uno escucha y es capaz de hacer algo sobre lo que se le cuenta, eso es diferente. De otra forma, cuando uno escucha ¿hay la valentía de poner un punto final a esas cosas en el corazón? ¿se podría dejar de pensar en lo que se escuchó en un segundo?

Al ir más allá de la influencia de las ideas de los demás, dentro de uno mismo, ya no se debería tener ni el mínimo sentimiento de disgusto o desagrado, ni siquiera en los pensamientos, ni en la perspectiva hacia aquellos quienes formaban  parte de las noticias que se escucharon. Si se logra tener tal poder de voluntad, uno podría beneficiar a dichas personas.

El escuchar noticias acerca de otros, es como si uno recolectara basura poquito a poquito, y esto va creando una diferencia en el comportamiento y actividades. Sin darse cuenta, uno carga el peso de tantas ideas, expectativas, y pensamientos acerca de otros. En India, tienen la fábula de los monos sabios, donde una de las enseñanzas es saber cómo oir sin escuchar, dejar de absorber y fundir en el interior todo lo que se oye.

Pensar en los demás

La segunda razón por la que no se logra experimentar plenitud, ni un estado interior elevado, es dedicar el tiempo a pensar en los demás. Así nunca se lograrían tener pensamientos sobre el propio ser, el alma eterna, ya que se estaría ocupado en sólo pensar sobre otros. Cuando sea que alguna situación compleja aconteciera, alguien quien está habituado a pensar sobre los demás, de inmediato les culparía a ellos por los errores propios, ya que son número uno en inventarse historias. Y probarían que ellos mismos estaban en lo correcto, de tal forma que a los demás no les quedaría otra opción que permanecer silenciosos ante tales cuentos.

Incluso al relatar algo, la actitud cambia mucho. Una persona vendría y diría que vió a otras dos hablando. Habiendo escuchado a esa persona, la siguiente persona añadiría ¡Ay si, esto sucede todo el tiempo para esa fulanita…! Por lo tanto, las intenciones van cambiando.

Esto daña la atmósfera, ya que la llena de pensamientos negativos y dañinos sobre otros. Si se escucha algo de alguien más, no se debe relatar a otras nueve o diez personas, ya que a todas esas personas se les dañan los sentimientos acerca del individuo sobre el que se está hablando.

Una vez que el pensar sobre los demás empieza, su velocidad se vuelve muy rápida y perdura por mucho tiempo. El pensar sobre otros, no se termina en uno o dos segundos, cuando se empieza a contar un relato, los demás empiezan a preguntar: ¿qué pasó luego?  Y así la historia se vuelve más larga.

Ver lo que hacen los demás

El último de los aspectos que interrumpen los pensamientos positivos es ver lo que hacen los demás; pero no necesariamente para tomar inspiración, si no para criticar o controlar. Nos hemos vuelto muy inteligentes para observar a los demás y así compararnos, generando aún más pensamientos sobre lo que acabamos de ver.

Nuestro enfoque suele irse hacia las cosas que uno considera no deberían haberse hecho, o que se deberían haber hecho distinto.¿Por qué gastar el tiempo en lo que no debió suceder?. En realidad todas esas situaciones eran exámenes de la vida. Mientras más avanza uno en el estudio, más duros suelen ser los exámenes.

Se debe aplicar un poderoso freno a la mente, y así cuando se escuche o se vea algo, que sólo emerga el pensamiento de cómo llevar beneficio. Uno puede hacer tanto como sea posible y luego: ponerle un punto final en la mente. Si se tiene tal estado, se hace posible asumir la responsabilidad y mantener pensamientos sobre el ser original. Volver a reconocer la verdadera naturaleza de paz del alma.  Allí entonces, habrá beneficio.

Al liberarse de la influencia de estos tres aspectos, el ser puede elevar a los demás a través de su propio estado elevado. Así, sólo con la cooperación de todos, como compañeros, la tarea de la transformación del mundo será llevada a cabo

 

 

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