Definitivamente nuestro estado mental afecta directamente al ambiente que nos rodea y, por supuesto, a cualquier tipo de comida que preparemos y comamos.
Nos beneficiamos de preparar la comida en un estado mental de paz y felicidad y ello contribuye a que cuando comamos ese alimento nos sintamos más felices y positivos.
El ingerir alimentos preparados en un estado adecuado mejora la calidad de nuestra vida.
Cuando compramos alimentos preparados, algunas preguntas que podemos hacernos son:
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¿Qué ingredientes contienen estos productos?
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¿Cómo fueron preparados?
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¿Cuán completos o nutritivos son?
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¿De qué calidad son?
Podemos experimentar la magia de un maravilloso estado mental preparando la comida como un ser de paz. Cuando alimentamos la mente con amor y también al cuerpo, el mundo que compartimos también se hará más pacífico y amoroso.

