Superar la Soledad

Por Marianne Lizana Moreno

En muchas tradiciones y filosofías espirituales se propone que todas las almas vienen de un estado de dicha absoluta en el Nirvana; un mundo de luz, de silencio donde no se experimentan cambios ni el transcurrir del tiempo. Las almas están muy juntas unas de otras con la libertad de ser y con un único pensamiento de existir. Una vida simple de descanso y luz.

Cuando las almas entran al mundo físico a desempeñar un papel, traen la conciencia clara y con la experiencia de la verdad. Sin embargo al entrar en un nuevo escenario, en el que existen cambios, tiempo y otros factores físicos, el ser se debe adaptar a nuevas reglas y debe conocerlas para que la actuación pueda ser apropiada y el drama continuar desenvolviéndose.

El desconocimiento de estas leyes o reglas de “actuación”, nos ha llevado a repetidas equivocaciones, tropezamos y creamos mayores ataduras entre nosotros, provocando el deseo de aislarse o salirse de la obra.

Ahora veremos algunas de esas reglas que influyen en las interacciones entre las almas y que si logramos ponerlas en práctica podemos recuperar la razón por la que vinimos a esta obra:

  1. Si yo cambio, el mundo cambia

En un mundo donde convivimos 7 mil millones de seres humanos aún existe el sentimiento de soledad. Nos vemos unos a otros en el supermercado, en el cine, en la calle, en las oficinas, en facebook y en muchos otros lugares, pero nuestros corazones se mantienen alejados como encadenados por el temor y la desconfianza.

En occidente la cultura es individualista. El individualismo nos ha hecho olvidarnos de compartir y escuchar, ya que se busca desenfrenadamente un bienestar material cumpliendo tareas obligatorias, despreciando el tiempo que podría dedicarse a cultivar relaciones más profundas y armoniosas.

El sentimiento de soledad viene de las barreras que uno mismo ha construido, los propios temores y resentimientos. Es por lo tanto, uno mismo quien puede tomar el mazo del amor y la conciencia de hermandad, para destruir los muros que lo separan de los demás.

Cuando uno toma la decisión de acercarse con una actitud positiva y pacífica, los otros abrirán las puertas del alma. Levantar la bandera blanca de la paz, implica un trabajo diario de auto-transformación, de modificar la propia forma de expresar sus palabras con una conciencia más profunda de quiénes somos y hacia dónde nos dirigimos. 

  1. El mundo externo es un reflejo de nuestro mundo interno

En la mente de los hermanos Wilbur y Oliver Wright se creó la idea de construir un objeto que pudiera volar y transportar a las personas por los aires. A partir de ese pensamiento hicieron muchos diferentes modelos, hasta que finalmente el 17 de diciembre de 1903 lograron que el primero avión alzara vuelo.

Este invento, al igual que muchos otros, ha cambiado el estilo de vida de la humanidad de forma significativa en los últimos años. Los seres humanos aprendimos a transformar la materia en aras de mayor confort y bienestar.

De la misma manera, cada idea que emerge en la mente, es lo que verdaderamente se convierte en la realidad. Los pensamientos son creación propia: si se procura enfocar la energía y aquietar el interior, se crearán pensamientos de paz, contemplando en calma y con libertad las diferentes escenas.

El poder más grande es el pensamiento, el cual es la creación interior más privada y sutil, sin embargo es como la corriente que define para dónde navegará el barco del ser. 

  1. Recibo lo que doy

En las filosofías orientales y occidentales se ha entendido como la Ley del Karma o “cosecho lo que siembro”. Esto implica una responsabilidad inherente a cada acción que se realiza, y la capacidad de crear la vida propia.

Se entiende al ser no sólo como un receptor de las condiciones impuestas por otros, sino como un agente activo que puede modificar las situaciones utilizando su propio poder de manera adecuada.

En las relaciones diarias, implica colocarse en un estado de conciencia más puro y pacífico, en el que se tome la decisión de ver a todos como hermanos (as), ya que en la vida tenemos que trabajar juntos sin la actitud de enemistad.  Se pueden lograr las tareas de forma no violenta manteniendo la cercanía con los demás.

Tener buenas relaciones con todos implica transformar el foco de atención, y contemplar la cualidad, el esfuerzo y la belleza de cada alma, en lugar de quedar enfrascado en los errores y defectos.

Uno no debe reprimir lo que piensa, se pueden expresar las opiniones, pero si se ejerce presión para que se haga lo que uno piensa, esta expresando el ego de “ser el mejor”. De esta manera, aplicando las reglas que se acaban de describir, se pueden superar los obstáculos que mantienen al ser alejado de los otros, en procura de que la vida sea agradable.

Om shanti

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