La Trascendencia

Por Valeriane Bernard

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Creo que la trascendencia es la capacidad humana por excelencia, es la aptitud que tiene el ser humano de decidir sobre sus acciones, de elegir la calidad que tenga su vida y de esforzarse en llegar a sus metas. Es cambiar de punto de vista, ponerse en los zapatos del otro, buscar un sentido global a la realidad y a la vida y llegar a que la vida tenga sentido para el.

El ser humano tiene en su conciencia la posibilidad de crear su estado interior, de modificarlo, de entenderse. Esta capacidad única le permite ir más allá de los paradigmas de su cultura o sus limitaciones e historias personales.

Siento que el ser humano necesita junto con la satisfacción corporal de su bienestar físico, de alimentarse, de la seguridad de un techo, cumplir con otras necesidades, unas afectivas, otras de realización personal, y también tiene necesidades que llamo yo espirituales. No tiene necesariamente que ver con la religión o con los dogmas, sino más que todo con su ubicación interior, con su deseo de superación, con su necesidad de entender el significado global que tienen las cosas para él y por él, también tiene que ver con la manera de cumplir con sus propios deseos los más profundos y puros de su ser.

El ser esta compuesto de todo lo que ha asimilado en su vida, y en la profundidad de su personalidad está toda la suma de sus experiencias, de sus impresiones y de sus interacciones.

La trascendencia tiene que ver con el enfrentamiento a esta realidad interior, elegir estar o no bajo la influencia de las cosas de su pasado. Porque la acción es como un vector que sale desde adentro de uno y que lleva con el la intensidad y las vibraciones que uno tiene en su interior. No es tan importante el valor intrínseco de las cosas, sino lo que realmente tiene una gran importancia espiritual es la fragancia que resulta del espíritu con que se ejecutan las acciones.

Lo que la psicología llama el inconsciente o subconsciente es parte de toda la memoria ciega del ser, tal como la parte oculta del iceberg, a pesar de que no se ve, es lo que permite que las corrientes marinas definan su trayectoria, la parte oculta de nuestro ser define también nuestros destinos.
La trascendencia tiene que ver con el entendimiento que tengo del centro de mi ser, y también de las superficialidades de mi personalidad. La conciencia humana no logra ver lo que no tiene la fuerza de ver. Y dar fuerza a mi ser es conocer la parte extremadamente valiosa del mismo. Al conocer, experimentar y vivir desde este punto de vista, logro tener la capacidad de poder percibir mis limitaciones que impiden mi trascendencia o crecimiento . Y al ver mis cualidades intrínsecas, mis fuerzas, sé entonces como solucionar mis debilidades y llegar a tener la fuerza de trascender.

Tal como es difícil arreglar un lugar en la oscuridad, es difícil buscar cambiar sin tener un entendimiento amplio de la profundidad de mi ser.

En ciertas tradiciones espirituales ven al hombre en un contexto determinado y representan la eternidad como un ciclo eterno. En este contexto el ser viaja por distintos niveles de consciencia y expresa todas la capacidades y cualidades que tiene en sí. La trascendencia sería la parte final de este recorrido donde el ser busca regresar a su realidad original. Es como la historia de un ser humano que pasa por el estado de la niñez, disfruta de los juegos, y luego se despiertan en él otras necesidades, deseos y capacidades que desea expresar. Se despiertan en él naturalmente de acuerdo con la etapa de su vida. De la misma manera el tiempo sería el contexto donde se van realizando las distintas etapas de la humanidad con las variadas capacidades, cualidades y necesidades que tiene. El mundo y el tiempo serían como un gigantesco escenario donde está aconteciendo la obra de la humanidad, la necesidad de la trascendencia es un compañero constante a través del tiempo pues nos permite descubrir nuevas necesidades, nuevos deseos. Sin embargo, la etapa de trascendencia de la humanidad se puede comparar a la etapa de la muerte de un ser humano: momento en el que tiene que enfrentar una realidad totalmente nueva y distinta y aceptarla, además de prepararse para la etapa de despedirse de su pasado con la mayor satisfacción posible.

Además mirando el concepto de la muerte desde una perspectiva de eternidad, ésta sería un puente que hay que atravesar y se trataría así de prepararse para su nueva realidad, para la realidad original de su ser. La realidad original del ser es lo que sobrevive siempre, es lo que más soy, lo que más busco, lo que más necesito encontrar de vuelta, luego de perderme en los laberintos de la vida social y de perderme o entregarme a los distintos deseos y necesidades de las distintas partes de mi ser. La parte original de uno mismo es la única parte donde puedo encontrar una satisfacción verdadera que va más allá de los desacuerdos y las contradicciones.

Esta trascendencia no sería solamente un proceso individual y egoísta, sino que el ser es parte de un contexto global donde toda la humanidad pasa por una fase de trascendencia y donde el trabajo de uno a través de la mecánica de la comunicación entre las mentes, las conciencias, van afectando al otro. Tal como me imagino que todas las células del cuerpo se ven afectadas en el instante de la muerte. La trascendencia es un proceso que no sólo es un cambio teórico sino un proceso llevado a la práctica en la forma de pensar, de relacionarse, hasta de respirar y caminar. Es toda la relación que tiene un ser con su entorno que está afectada conscientemente o no.

Me parece también que la trascendencia puede acontecer, de la forma que acabo de describir, cuando el ser llega a entrar en una conexión con el único Ser que esta más allá del trascender. ¿Cómo otro ser me podría guiar en algo que él mismo todavía busca y no ha encontrado?

En casi todas las tradiciones se ve a Dios como un ser perfecto, y el ser humano, en su condición humana, para poder ascender (transcender) tiene que tener algún punto de referencia sobre lo que sería el más allá y la trascendencia. Tener conocimiento sobre lo que podría ser su meta de trascender, porque para alcanzar una meta es muy necesario tener información, conocimiento y una táctica para llegar a ella. Creo que Dios o el Ser supremo es la única entidad que nos puede comunicar, enseñar o mostrar lo que sería un estado de este tipo. No se trata tanto de pedir sino de acceder, es decir, experimentar esta realidad, ¡si es que existe se debería poder sentir!

Para poder accederla, el ser tiene que aprender el silencio, tal como cuando quiero escuchar a otra persona, tengo que tener calma y concentración, asimismo para poder escuchar la voz del Alma Suprema, uno tiene que tener paz y disposición. Por ello, hay que hacer silenciosos los problemas y/o necesidades por un rato. También hay que tener dominio sobre toda la variedad de nuestros pensamientos y emociones, para que no interfieran en nuestro entendimiento o comunicación. Hay un método fácil que permite una conexión natural, simple y directa, es aquél de establecer una relación de amor verdadero con este Ser.

Por eso uno tiene que saber sentir todo lo que este Ser tiene para uno, y todo el beneficio que nos puede traer. Además un aspecto que a mí me toca mucho, es la capacidad de este Ser de siempre estar listo, disponible para uno.

La dimensión en que se encuentra es de una paz total y para acceder a este Ser y a esta paz, tengo yo que sentir que es mi derecho, y mientras más esta relación se va reforzando o formando, más consciente soy de mis derechos. Si Dios es nuestro Padre Él tiene una
responsabilidad sobre nosotros y nosotros tenemos un derecho sobre Él.

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