Amalia Molina Rojas
Profesora de Español en secundaria
Me dedico a la docencia, por lo que el
contacto con jóvenes entre los 13 y 17 años. Cuando hablamos de algún
valor fundamental a través de la literatura, se abren entusiasmados a
conversar y preguntar, conocer más acerca de ese valor. Son receptores
y quieren saber más.
En mi vida personal, intento llenarme de valores positivos para
transmitirlos tanto a mis alumnos como a compañeros y familia. Cada
semana escribo un mensaje en la pizarra de la sala de profesores de mi
colegio, eso me ha permitido intercambiar ideas con algunos compañeros
a los que les han llamado la atención esos mensajes. Además, me pongo
como meta personal, practicar un valor diario, esto me ha permitido un
mayor crecimiento y desarrollo espiritual, lo que también trae,
despertar la confianza de familiares, amigos, alumnos y compañeros, que
desean intercambiar opiniones o hablarme de sus tristezas y
experiencias. Gracias a este aprendizaje, he madurado y he podido ser
una luz para alguna persona que me ha necesitado, además para mí
misma, lo que me satisface y me hace sentir útil.
Johnny Espinoza Varela
Psicólogo
Escuela República de Nicaragua
Para dar inicio al proyecto Valores
para Vivir fue de gran importancia explorar el sentir y pensar de las y
los estudiantes en cuatro áreas: La comunidad, la familia, la escuela y
el aula. En un intento de conducir un proceso, en que las y los
educandos sean capaces de reflexionar y opinar acerca de su realidad
social y en la búsqueda de nuevas propuestas para un cambio de sí
mismo y el entorno.
De esta manera, este proceso nos ha llevado por un recorrido de las
experiencias y vivencias cotidianas, para luego introducirnos a
auscultar como se perciben y como se sienten cada uno de las y los
alumnos de forma particular en cuanto al significado de su concepción
hombres y mujeres sujetos a una realidad social.
En este proceso se han observado cambios significativos en algunas
alumnas y alumnos, al lograr manifestar de forma expresa u oculta la
necesidad de cambio, convocando a un espacio diferente al que
diariamente se encuentra inmerso en el seno escolar. De ahí, podríamos
conjeturar el interés que ha despertado el espacio Valores para Vivir,
es un espacio diferente a la rigidez de la normativa escolar. Un espacio
en que las y los niños abren la posibilidad de pensar e imaginar acerca
lo que desean de sí mismos como sujetos y de construir cambios mediante
la interacción con los demás.
Con el fin de lograr alcances más significativos con las niñas y los
niños, se ha propuesto extender el proyecto Valores para Vivir a las
madres y padres, para ser consecuentes con las demandas de las y los
estudiantes, acerca de lo que desean de sí mismo y su familia.
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